Opinión

Oficio de Papel

Realiza Estados Unidos “geografía social” sobre México

En pleno proceso electoral para elegir en menos de dos meses al próximo presidente de Estados Unidos (6 de noviembre), el gobierno de Barack Obama –quien busca reelegirse para otro periodo de cuatro años sobre su contendiente ultraderechista, el republicano Mitt Rommey– ordenó un estudio sobre México que ha denominado como una “geografía social”, con el propósito de conocer las afectaciones sociales, económicas y políticas que ha causado en nuestro país –durante el gobierno de Felipe Calderón– el crecimiento del narcotráfico y la expansión de los cárteles de la droga mexicanos, así como su afectación al desarrollo de la democracia, y si esto tuvo impacto y a qué grado en el pasado proceso electoral mexicano.

Opinión

El uso inconstitucional del Ejército Mexicano en tareas policiacas

Cuando en noviembre de 2011 acudimos a la Corte Penal Internacional para denunciar que en México se cometen crímenes de guerra y de lesa humanidad, el gobierno federal mexicano y los “intelectuales” a su servicio respondieron con amenazas y minimizaron la situación de conflicto armado que vive el país. Aseguraban que los casos de violaciones a derechos humanos cometidos por agentes del Estado mexicano resultaban “excepcionales” y que no podían considerarse “sistemáticas” (ver comunicado de prensa de Los Pinos CGCS-196). Intentaban hacer creer a la población que si existían algunos casos de abusos militares, éstos eran accidentes o casos que salían del control de los altos mandos civiles y militares.

Opinión

La especulación como principio y fin

En el principio, cuando llegó como un dios pendenciero por las artes del “haiga sido como haiga sido”, con el plumaje manchado entre las cloacas electorales por las cuales se vio obligado a cruzar antes de poder elevarse hasta las cumbres presidenciales, la tierra era caos y confusión y oscuridad, merced a la furia especulativa desatada por el “mercado” en contra del precio de las tortillas, el alimento básico de pobres y miserables. Observó el problema, si es que reparó en él, y no hizo nada. Le ganó la indiferencia. Es cierto que amenazó a los especuladores con terribles castigos. Pero apenas había usurpado el trono ya tenía cosas más importantes que hacer para afianzarse en el sitial. En ese momento la alimentación de las mayorías era irrelevante, como lo fue en todo el sexenio.

Opinión

El narcotráfico en México: cinco problemas transversales

Dos son las observaciones de las que se puede hacer mención respecto del caso de los integrantes de la estadunidense Agencia Central de Inteligencia que fueron heridos en la población cercana de Xalatlaco, Estado de México, el pasado 24 de agosto: la primera es el estratégico papel que viene desempeñando la Secretaría de Marina mexicana en el combate al narcotráfico, función que ha sido avalada por el presidente de la República y quien ha colocado su confianza en este actor; y la siguiente es la llegada del embajador Anthony Wayne, quien trajo como agregado militar a un exmiembro de la tropa de elite del ejército estadunidense, quien además tiene experiencia en la lucha contra el terrorismo. Es así que el contraalmirante Colin Kilrain se ha convertido en el punto clave para entender la relevancia y la preocupación que representa México para el gobierno de Estados Unidos.

Opinión

Las concesiones del (PAN en el) poder

Luego de la debacle panista del 1 de julio, no debemos olvidar lo que ha sido la derecha en el poder, encarnada en el gobierno sanguinario y abusivo de Felipe Calderón.

Opinión

Por la aprobación del Protocolo Facultativo del PIDESC

Existen numerosos mitos alrededor de la justiciabilidad de los derechos económicos, sociales y culturales (DESC). Uno de ellos ha sido negar que éstos puedan ser motivo de sentencias de los tribunales por no ser jurídicamente vinculantes, debido a su naturaleza ligada a la satisfacción de necesidades básicas de las personas, como son alimentación, salud, vivienda, cultura, trabajo, agua y medio ambiente. Los DESC han sido vistos e interpretados como sugerencias de políticas sociales para que los Estados los consideren progresivamente. Esta visualización equívoca de las obligaciones de los Estados provoca que estas acciones sean tomadas como “actos de buena voluntad” y no como obligaciones. La aclaración es oportuna: todos los derechos humanos contienen, al menos, un elemento cuyo cumplimiento puede ser exigido por la vía judicial.