Agobiado y confundido con los problemas que enfrenta el país, Enrique Peña Nieto pide tiempo para que –una vez concluida su gestión al frente de la Presidencia de la República– la población pueda comprender su actuación como “jefe de Estado” y, concretamente, sobre las razones de su decisión en el caso Donald Trump, con quien tuvo un encuentro desafortunado que se salió de control y generó duras y nuevas críticas internas y externas, además de vergüenzas ajenas que entorpecen aún más la gestión presidencial –a la que aún le faltan 2 largos años–, por lo que tuvo que hacer drásticos ajustes en el gabinete, como la renuncia del hombre de más confianza en Los Pinos y a quien consideraba además de su amigo, el más preparado y capacitado para sucederlo en la Presidencia.